RELATO/REFLEXIÓN: Se te está olvidando...
Veinticinco de Diciembre, y sin ti. Veinticinco de Diciembre y yo conmigo.
Hoy pensaba que iba a estar más triste, pero hoy tengo más esperanza, aunque sea un poco. Han pasado dos meses en los cuales han sido de los más duros de mi vida. Me dejaste en un momento en el cual acababa de salir del hospital, en un momento en el cual estaba tan vulnerable y te dio igual. Aprovechaste la ocasión para decirme adiós y ni siquiera lo hiciste, porque eso no es decir adiós, eso es huir por la puerta de atrás. Seis años en los cuales actuaste como si nunca hubiesen existido.
Hoy no me da lástima por ti, sino por mi, porque no solo me dejaste vacía y con el corazón roto, me dejaste en un momento en el cual mi cuerpo no resistía, en el cual mi salud física realmente estaba deteriorada. Me echaste de mi hogar porque estaba a tu nombre, porque tú tenías el poder, pero seguía siendo mi hogar y no entendiste que hay muchas formas de despedirse por mucho miedo que te dé.
Hoy sigo luchando por mejorarme, por recuperarme de todas las heridas, ya no solo la tuya, la que me dejaste, sino la mía, la que mi cuerpo no resistió y hoy se ve perjudicado. Ducharme es un sacrificio, me duele lo que veo en el espejo, de hecho, intento que se empañen los cristales para vencer ese momento, un momento que era de los que más disfrutaba. Te importó muy poco si me ahogaba en el océano, si no llegaba a la orilla, y ya no como pareja, sino como persona, como una persona que te cuidó y que te quiso de verdad. Me duele haberte querido mal ¿pero como se puede querer bien a alguien que no sabe hacerlo por muy bien que lo hagas tú? Al final, yo tampoco supe hacerlo, porque me vaciaba cada vez que intentaba adaptarme a ti, y cada vez que mirabas para otro lado para no tener que hacerlo tú conmigo.
Yo, que me he olvidado de hasta lo que soy, intento encontrarme, sanarme, poder comer como antes lo hacía, comer sin miedo, y poder ver que mi cuerpo se vuelve a nutrir y vuelvo a sentirme bien conmigo misma. Y tú, sin embargo, te sentirás poderoso, que eres lo más preciado, pero ojalá vuelva a tener el valor que tenía antes de conocerte, porque yo también lo tengo y no, no soy lo que tú me hiciste creer. Yo no era inferior a ti, mis necesidades también eran importantes, aunque tú nunca las tuvieras en cuenta.
Y aquí sigo, con la esperanza de recuperarme, de salir de tanta oscuridad y volver a sanar, y sanar de todas las formas posibles, pero esta vez sin ti, sólo y siempre conmigo. Y quien te abandonó en el bosque no tendrá derecho a saber que te hicieron los lobos, quién te dejó en medio del océano no tendrá derecho a saber como llegaste a la orilla, ni como sobreviviste. Y eso lo recordaré siempre, y me lo tatuaré cuando vuelva a ser luz para no volver a olvidarme de mi y olvidar que en los peores momentos las máscaras de las personas se caen.
https://www.youtube.com/watch?v=yqGNyyS0fB4



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