RELATO/REFLEXIÓN: Si te pasa esto, huye!!! No te conformes, quiérete.
Me desviví por una persona que sólo se desvivía por sí misma. Al final terminé viviendo la vida de otra persona, porque sus necesidades y caprichos siempre estaban por encima de mi bienestar. Llegas a un punto en el que te sientes anulada: tú eres la que sostiene todo, la que cuida, la que tira del carro, incluso adoptando un rol que no te corresponde. Pero cuando tú lo necesitas, cuando estás en un momento malo, no se responsabiliza, no empatiza y encima te hace sentir como si fueses una carga. Y notas ese vacío y te sientes sola estando acompañada. Y encima, piensas que el problema eres tú, y sí, hoy lo reconozco necesitaba su aprobación, su validación y prefería perderme a mi que perderlo a él.
Y duele, porque es injusto ver cómo alguien no se preocupa cuando estás al límite, y luego, cuando explotas después de aguantar tanto, pasas a ser “la loca”. Es muy injusto que una persona sea la que sostiene y la otra la que se acomoda en la comodidad. Es muy duro ver que sólo eres válida cuando te ajustas a él, las parejas tienen que estar en lo bueno y en lo malo. Porque yo estaba para todo, y me da mucho coraje cuando me decía que él era mi pareja no mi psicólogo, pues yo era su pareja no su criada ni su madre. Entonces no puedes pretender que una persona se amolde en ti a todo y tú en nada, porque eso desgasta mucho. Pero estaba ciega y como lo quería como nunca quise a nadie y creía que era buena persona le hablaba mil veces las cosas que me hacían sentir mal, que había actitudes en las que sentía que no me daba voz, que mis sentimientos y necesidades no las tenía en cuenta, y que me hacía desplantes. Él prefería quedar bien de puertas para fuera aunque a mi me hiciese un feo y yo siempre lo priorizaba a él por encima de nadie. Fui a la psicóloga para aprender a poner límites, incluso fuimos a terapia de pareja para mejorar la dinámica. No se puede decir que yo no lo intenté. Pero si la otra persona no asume que sus actos tienen consecuencias, siempre te echará la culpa por tus reacciones.
Y lo peor es que, en uno de mis momentos más difíciles, me dejó de la forma más cobarde y más sucia. El respeto se puede faltar de muchas maneras, y si alguna vez yo lo falté, fue por todas las veces que esa persona ya me lo había faltado a mí de forma pasiva. Demasiado he aguantado, yo creo que el cuerpo se enferma porque siente que algo no va bien y te avisa. La verdad que no merecía tan poca empatía ni tanto egoísmo con todo el amor que le ofrecía. Podía estar cansada que me hacía ilusión cocinarle algo que le gustase, cuidarle, sorprenderle... Pero yo estaba enferma o algo y él me pedía que le hiciese algo para cocinar. ¡Si debía de ser al revés! Y a esto me refiero, la entrega, yo sostenía a alguien que no me sostenía.
Me parece tan humillante que después de tantos años y todo lo que me entregué en general, me dejase por teléfono y sin la opción de poder ir al piso a por mis pertenencias. Siento abuso de poder, porque él estaba y está en una situación mucho más privilegiada que yo, y como tiene todo lo que quiere, no me necesita. Eso es de ser ruin, me siento traicionada y que he vivido en una mentira. Me siento mal conmigo misma por no haberme ido a tiempo, pero no sabía que iba a actuar así. Porque creo que las cosas se hubiesen podido hacer mejor aunque duelan, y puedo empatizar con él, que quizás se le hacía mucho más difícil dar el paso pero eso no se hace.
Él necesitaba paz, pero no puede pretender obtener paz cuando él no la ofrece. Porque cuando compartes tu vida con alguien, el apoyo debe ser mutuo. Si la persona que te quiere y que se supone que tú quieres te necesita, tú estás. Y si siente que lucha sola, si siente que no hay nadie a su lado cuando más falta le hace, es imposible que esté bien.
Lo realmente hipócrita es esperar que el otro cuide de tu bienestar, que sostenga todo, que calme tus tormentas, pero desaparecer cuando te toca implicarte, acompañar o responsabilizarte. No puedes exigir calma cuando tú eres el primero que genera tempestades. No puedes pedir comprensión cuando tú no la ofreces. No puedes reclamar paz cuando utilizas a la otra persona sólo como refugio, pero nunca como prioridad.


Comentarios
Publicar un comentario