Inquebrantable
Hay días en los que su corazón duele como un eco que no quiere callar, recuerdos de quien se fue y promesas que se rompieron en silencio. Pero a pesar de todo, ella camina erguida, con una sonrisa que no necesita aprobación.
Muchos intentan acercarse, con palabras dulces y miradas que prometen mundos. Pero ella sabe lo que quiere: no se conforma con migajas de afecto, no se pierde en promesas vacías. Cada gesto, cada decisión, es un acto de amor propio.
Ha aprendido que el corazón puede romperse y aún así seguir latiendo fuerte, y que la verdadera belleza no está solo en lo que ofrecen los demás, sino en cómo una se respeta y se valora a sí misma.
Ella no es una dama en espera; es una mujer que sabe que el amor que merece no se mendiga, se elige. Y mientras el mundo observa, ella sigue brillando, completa, fuerte, inquebrantable.


Comentarios
Publicar un comentario