RELATO/REFLEXIÓN: MENOS EGO

Tú que lo has dado todo, que has dado el 200 mil, que has sido entregada, y que hacías todo con amor, para luego quedarte con el corazón roto, con una mano delante y otra detrás. Y ahora es demasiado tarde y te das cuenta de que se enamoraron de tus flores pero no de tus raíces. 

Era luz, alegre, risueña, cariñosa, y aposté, me fui, cambié mi vida, enfrenté miedos con la esperanza de que mi compañero de vida me cuidase y se entregase tanto como yo en nuestra nueva etapa. Pero no fue así, me vi muchas veces desbordada, sin apoyo, teniendo que encargarme de todo. Y ver como la persona a la que tanto cuidas y tanto admiras no tiene el detalle de mirar por ti, ni de darte voz. 

Se lo explicas, le dices lo que te hace daño, le explicas que no te tiene que ayudar que tiene que colaborar, y velar por el bienestar mutuo, tener en cuenta también tus decisiones y necesidades. Y  confías de que él reaccionará y que entenderá que tiene que crecer y tiene que estar a la altura de las circunstancias. Pero para él únicamente estar a la altura es trabajar y tener un buen salario, tener éxito, tener poder.

Aparece la ansiedad, ves que no hace nada porque estés bien, que únicamente mira por sus necesidades, caprichos, intereses y explotas. Es cuando explotas que te sientes culpable, porque claro, todo lo haces con amor, y eres tan considerada que luego te arrepientes de haber causado daño porque sufres de como él se pueda sentir. Para ti, es la persona que más quieres y decides, que vas a relajarte y crees que entregándote más, siendo generosa y buena él recapacitará y que te ofrecerá lo mismo, amor y cuidado. Pero no llega, y te vas acostumbrando a conductas que ni siquiera cumplen lo básico en una relación, conformándote con migajas y dejando en segundo plano lo que debería ser esencial, lo que no deberías de pedir.  Acabas pensando que quejándote tanto el problema eres tú. Pero sí, era yo, por no saber poner límites y por querer a una persona con todo mi ser, y elevarla por encima de mi, mientras yo me extinguía. 

Y entonces llega ese momento en el que lo entiendes, aunque duela: que al final solo eres válida si encajas en sus expectativas, si te ajustas a su ritmo, si no incomodas, si no necesitas. Que cuando tú atraviesas un momento vulnerable, cuando simplemente pides un abrazo, un gesto, una presencia, él se desentiende y te hace sentir que estás pidiendo demasiado. Y ahí es cuando todo se tuerce por dentro, porque empiezas a sentirte en deuda por necesitar lo más humano: cuidado, atención, un espacio seguro donde refugiarte.

Te descubres explicando una y otra vez lo que duele, lo que necesitas, lo que te rompe, pero sus oídos solo están abiertos cuando tú te ajustas, cuando tú das, cuando tú sostienes. Y en ese intercambio desigual, sin darte cuenta, empiezas a desaparecer. Empiezas a creer que para merecer amor tienes que ser siempre fuerte, siempre tranquila, siempre impecable. Que la vulnerabilidad es un inconveniente y que tu malestar es un peso. 

Hasta que un día llegas al límite, te quiebras, y en lugar de desprenderse del ego, es más fácil tachar de inestable a quien está al borde y mucho más difícil ver que eso es solo la punta del iceberg, mientras debajo se esconde todo el peso de lo que has soportado, sentido y callado... Y lo más doloroso es que justo en tu momento más vulnerable, cuando tu voz tiembla y tu alma pide auxilio, él se marcha de la forma más cobarde. Te deja allí, sola, con el peso de todo lo que nunca quiso asumir. Y entiendes, por fin, que quien te abandona en tu herida no merece estar en tu sanación.

Yo lo amé de corazón, sin reservas. Quise su bienestar, su luz, su fuerza, y siempre defendí lo indefendible. Siempre lo protegía, y de cara a los demás me encargaba de dejarlo bien, de hacerlo sentir especial. Y en lo malo, en lo más oscuro, yo sí habría estado siempre, porque yo sí que lo quería, aunque el mundo que él construyese se tambalease. Yo nunca lo habría dejado solo; yo sí habría estado ahí, porque yo quería su desastre, yo si que amé sus flores y sus raíces.




Comentarios

Entradas populares