Relato/Reflexión: Ímpetu
No quiero ilusionarme, no quiero hacerlo si luego no sabrán qué hacer conmigo. Tengo heridas que sanar, amé mucho y me quedé con las manos vacías. Pero, aun con miedo, me gusta ser valiente, poder entregarme en cuerpo y alma y vivir todo desde la plenitud. Sin embargo, esta vez tengo que ser valiente para amarme a mí, porque nadie mejor lo va a hacer.
No quiero nada efímero, quiero algo pleno, y por eso no debo permitir que nadie tenga el poder de creer que me tiene en sus manos. Porque esta vez será diferente. No quiero ser un: “Me gustas mucho, pero no quiero hacerte daño”, ni un: “Tengo ganas de ti, pero no sé hasta cuándo las ganas me harán seguir buscándote”.
Y no estoy preparada para ver a alguien que no me vea a mí, y no hablo de “ver” de forma literal. Hablo de ver de verdad: de quedarse, de escuchar sin prisa, de entender mis silencios y no solo mis palabras. De mirarme sin miedo a lo que soy, de descubrirme, pero de verdad, con ganas, y no a medias tintas.
Llamadme loca, pero pienso que si quieres que un vínculo funcione, ambos vais a hacer lo posible para que funcione. Pensamos demasiado y, al final, lo más auténtico siempre nace del ímpetu, de lo que no se controla y, aun así, se elige sostener.



Comentarios
Publicar un comentario