RELATO: MUJER ROTA


Sí, soy yo, la mujer rota, la persona que perdió su luz para alumbrar a otra. Fue tanto lo que iluminé que mi luz se fue desgastando. Y sí, me convertí en su sombra.  

¿Soy dramática? Soy una persona cálida que solo buscaba lo básico, una persona con responsabilidad afectiva y que no le hiciesen sentir que por mostrar vulnerabilidad no era digna ni merecedora de que la quisieran. Porque claro, el sentirme sola emocionalmente me volvía loca.  

Sé lo que es estar abajo, y créeme, cuando quiero a alguien lo quiero en lo bueno y en lo malo. Me da igual lo material, me da igual si ahora te has empoderado, pero yo fui la que te acompañó y apoyó a diario y confió en ti más que nadie cuando empezaste de cero. Te admiraba tanto.  

Ahora me quiero querer a mí, como siempre hice antes de ti.  

Yo ya he estado abajo muchas veces, sé lo que es el dolor crudo de la vida, sé lo que es que te falten tantas cosas, yo ya he caído mil veces y mil veces me he levantado.  

¿Cómo no voy a saber hacer todo lo que hago? Cocinar, y ser una tía apañada. Porque a mí nadie me ha regalado nada. ¿Pero sabes qué? Aquí sigo, siendo buena persona, y aunque no sea perfecta, no pasa nada, porque no tengo mal fondo, y la vida da muchas vueltas.  

Una persona puede estar en lo más alto y cuando llegue el día en que la vida te sacuda sin previo aviso,  cuando un accidente te robe el aliento o la salud, cuando el mundo que construiste se tambalee,  espero que haya alguien ahí. No por lo que tienes, ni por lo que lograste, sino por lo que eres cuando todo se desvanece.   Alguien que no huya del dolor, que no te mire con lástima, sino con amor.  

Como yo lo hice. Como tú no lo hiciste.

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