RELATO/REFLEXIÓN: EL AMOR TAMBIÉN SE VA

Tú te fuiste, me dejaste desolada en el peor momento, sin darme cuenta que no era la primera vez, siempre lo hacías. Y me dejabas con el corazón roto, preguntándome y cuestionándome si era por lo difícil que era quererme. Y yo siempre pensaba que tenías mucha paciencia, que soportarme era un sacrificio y que no te merecías tanta intensidad, que el problema era yo. Me hacía pequeña cada vez que mostraba mi vulnerabilidad, porque sentía que más te alejabas y eso, me daba miedo. Sentía que siempre tenía que estar bien para no molestarte, para que me quisieras. La verdad, es que soy persona y no siempre estaba bien, pero lo peor es no poder derrumbarte con la persona que debería de ser tu mayor apoyo. Y me derrumbaba más al sentirme tan sola, perdía el control de no entender porqué la persona que tanto quería y a la cual tanto me entregaba con detalles y cariño me hacía sentir tan invisible y anulada. 

Sentía que para que me quisiera tenía que cumplir sus expectativas, dejar de ser yo, no poner límites, porque cada vez que los intentaba poner, que le decía una y otra vez lo que me hacía sentir mal, él no hacía nada porque me sintiese mejor, mis necesidades y mi bienestar no los tenía en cuenta. Y te vas conformando, porque hagas lo que hagas, nada funciona. Pero a la vez te quema por dentro, porque tú te desvives por esa persona, porque puedes estar al límite pero siempre estás pensando en ella, en su bienestar, hasta que te olvidas del tuyo. Y tienes la esperanza de que va a valorar toda tu entrega, que te va a cuidar, que va a mirar más allá de sus propias necesidades, pero eso nunca llega. 

Comienza a venir la frustración, el sentir que no tienes voz, que nada sirve, que sostienes a alguien pero nadie te sostiene a ti, y gritas. Y te vuelves loca, y pierdes el norte y el este, no hay nada que no te moleste. 

Entonces, ese día llega, el día en el que se deshace de ti como quien se deshace de un mueble viejo que le estorba. Y en ese momento piensas que es normal, que tus explosiones emocionales lo han vaciado, que no eres digna para una persona como él. Una persona que trabaja y que solo quiere disfrutar, que no quiere dramas. Pero llega el día en que la distancia y el tiempo os van alejando pero te van acercando a reencontrarte contigo misma. Y es ahí, cuando te das cuenta que una persona que dice quererte te lo hace todo más fácil y no permitiría que llegases a ciertos límites, que se responsabilizaría de las consecuencias, que no te dejaría remando sola y mucho menos, únicamente en su dirección.  
Sin embargo, acabas rota, sintiéndote humillada, y tratando de recomponerte, sin entender porque esa persona no ha estado a tu altura y confundida porque siempre te hizo creer que tú no estabas a la suya. Y te desgarras por dentro porque no supiste parar a tiempo y ahora te quedas con tanto amor que no sabes qué hacer con él, no quieres entregárselo a nadie más y aún estás tratando de no perderlo para guardártelo para ti. Pero tranquila, el amor hacia otra persona también se va, no es eterno. El amor con más amor aumenta, el amor con todo lo antónimo al amor desaparece. Y entiendes que el amor no es lo que sienten cuando todo es fácil, es lo que hacen cuando nada lo es. El amor no es únicamente cuando se lo haces todo cómodo a una persona, porque cuando deje de serlo ¿Qué van hacer con él?



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